Castillos de ecuaciones

Os comparto un microrrelato de Nacho Artacho, titulado La costumbre, que le ha hecho ganar un premio de seis mil euros:nacho-artacho

LA COSTUMBRE

Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón: los primeros garabatos intrascendentes; los avances prometedores que llevarían a laboratorios de medio mundo a disputarse sus servicios; aquellos insoportables castillos de ecuaciones que le consumieron las noches y el matrimonio; la hermosísima serie de bocetos de virus y bacterias merecedora de figurar en el catálogo de cualquier pinacoteca. Y, por fin, el hallazgo formidable, la cifra y la fórmula que -de demostrarse- supondrían el fin de la enfermedad. Todo estaba en aquella libreta que siempre llevaba en el bolsillo del pantalón y que ahora golpeaba rítmicamente contra el cristal a cada vuelta del tambor de la lavadora.

Si queréis escucharlo, Cadena SER tiene un registro (min. 38), pero me gusta más el audio que envió Eduardo Berdor (Zaragoza) el dos de octubre en un grupo de WhatsApp llamado Fabeloj tutmonde (cuentos de todo el mundo en esperanto), en el que se envían cuentos de todas partes, autores, épocas y en muchos idiomas. Aquí tenéis su grabación:

Y esta es su versión traducida al esperanto, también de Eduardo:

LA KUTIMO

Ĉio estis desegnita en tiu griza malgranda notlibro kiun li kutime portis en poŝo de sia pantalono: la unuaj negravegaj skribaĉoj; la promesplenaj disvolviĝoj kiuj igos laboratoriojn el multaj landoj pridiskuti sian dungon; tiuj neelteneblaj kasteloj de ekvacioj kiuj pereigis liajn noktojn kaj geedzecon; la belega serio de skizoj de virusoj kaj bakterioj kiuj meritas inkludon en la katalogon de ajna muzeo. Kaj, fine, la elstarega malkovro, la cifero kaj la formulo kiuj -se pruvita-, signifos la finon de malsano. Ĉio estis en tiu notlibro kiun li ĉiam portis en poŝo de pantalono sia kaj kiu nun batadis ritme kontraŭ la vitro ĉe ĉiu rondiro de la tamburo de la lavmaŝino.

Más información: escueladeescritores.com

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