Pedro Salinas en esperanto (IV)

Este es el primer poema de Salinas que leí, y también el primero que traduje:

[14]
Por la vivo mi ne volas
insulojn, palacojn, turojn.
Kiel pleja ĝojo alta:
la vivo en la pronomoj!

Ekdemetu jam la vestojn
la signojn kaj portretojn;
mi ne tiel volas vin,
vestita en aliulon,
de io ĉiam filin’.
Vol’ pri vi: libera, pura,
en neredukteblo: vi.
Mi scias: kiam alvokos
mi vin inter ĉiuj gentoj
de la mondo,
ja nure vi estos vi.
Kaj onte al la demando
pri la alvokant-idento,
jen kiu vin lia volas,
mi enterigos la nomojn,
la surskribojn, historion.
Mi rompanta estos ĉion
kion al mi surĵetita
eĉ antaŭ ol la naskiĝ’.
Kaj denove nekonato
eterna de senvestiĝo,
de la petro, de la mondo,
al vi dir’:
“Mi vin amas, kaj jen mi”.
[14]
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

La primera estrofa es puro placer.

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