Ser políticamente neutral no es lo mismo que ser apolítico

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando estudia mercadotecnia es que existe un público objetivo. ¿Qué es eso? Es la gente que está dispuesta a adquirir lo que ofreces. Y refiriéndonos concretamente al esperanto, ¿no sería genial que la mayoría de gente lo hablara? Si estamos de acuerdo en esto, ya hemos establecido un objetivo -o deseo- común a largo plazo.

Ahora, viene la parte interesante: ¿cómo lograrlo? Adentrándonos -solo un poco- en esta incógnita, vamos a ir directos al grano con una frase que va a sonar tan evidente como ridícula: la manera de llegar al mayor número de gente es haciendo que nuestra idea sea atractiva para el mayor número de personas. ¿Pero… qué quiero decir con esto? Voy a explicarlo con un caso práctico: ejemplos de la actividad de la Asociación Valenciana de Esperanto relacionados con su personalidad, con un punto de vista ideológicamente neutral.

  • Cuando la Asociación organizó una primera excursión de senderismo, había gente que se apuntó y otra que no participó porque no le atraía la actividad (aparte de los que no pudieron por la razón que fuese).
  • Cuando empezamos a organizar un grupo de conversación en Valencia dentro de un intercambio de idiomas, algunos se animaron, pero otros no porque no les atraía lo suficiente.
  • Cuando promocionamos el Tastallengües, una fiesta de Erasmus, para participar varios esperantistas y ser un grupo allí, algunos fueron y otros decidieron no asistir. Esta, de hecho, es una estrategia que utilizamos cada vez más: aprovechamos un evento organizado y lo promocionamos para tener más actividades esperantistas. Aunque utilizamos diversas variantes de esta estrategia.
  • Cuando traduje varios poemas de Vicent Andrés Estellés y los recitamos en una fiesta de poesía, también hubo algunos que participaron y otros que no.

¿Y si por ejemplo también damos a conocer actividades en las que hayan participado diversos esperantistas y el esperanto esté relacionado de algún modo? Esto sirve para crear más lazos, para estimular que la gente organice sus propias actividades, etc.

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Hasta aquí, es bastante sencillo: actividades culturales. ¿Pero la cultura lo es todo en una sociedad, o hay algo más aparte de esto? Evidentemente, hay más cosas. ¿Y cómo podemos conseguir que nuestro público sea mayor? Ampliando nuestros horizontes, ofreciendo más variedad atractiva para atraer a otros perfiles. Y para ello necesitamos integrarnos en la sociedad y ser más plurales (vamos, estar en todas partes), además de que la pluralidad es enriquecedora. Así, por ejemplo, la Asociación hizo una breve crónica de la participación de algunos esperantistas a título individual por su promoción del esperanto en una manifestación.

Sin embargo, uno de nuestros miembros de la Asociación se quedó extrañado: ¿pero no era una organización cultural? ¿Pero no decían que era ideológicamente neutral? En efecto, esto es así (excepto por lo de solo cultural, eso es una impresión basada en la mayoría de lo que hacemos): siempre lo hemos dicho y hemos actuado de tal manera. La cuestión aquí es que las personas creamos un significado personal a las palabras, por muy comunes que sean. Así que, puestos a resolver estas incógnitas, y sirviéndome de lo anteriormente mencionado, ¿cómo podemos tener un punto de vista neutral políticamente si mencionamos por ejemplo una manifestación de la semana pasada (22M)? Es sencillo: no tenemos preferencia política (desde el punto de vista del colectivo, pues tenemos miembros con ideas, filosofías e ideologías muy distintas entre sí) ni colaboramos con organizaciones más allá del fin de nuestra organización. Si por ejemplo hubiese una misa en esperanto en nuestra ámbito territorial, también lo publicaríamos. Del mismo modo, también publicamos proyectos creados por valencianos, gente que viva por aquí o miembros de la organización, siempre -claro está- que estén relacionados con este idioma internacional de ningún país.

El punto está precisamente en no relegar el esperanto a actividades divertidas, de poesía y poco más (que no está mal, pero ni de lejos es suficiente), porque así jamás conseguiríamos dejar de ser una minoría. Además, la Asociación en ningún momento ha promocionado un punto de vista ideológico concreto, simplemente ha hecho de informador. Y, por otra parte, esto se puede pensar también de otro modo: hay gente que aprendre esperanto por razones políticas, por ejemplo gente que pasa de las fronteras impuestas y se considera ciudadano del mundo.

Y este sistema funciona basándonos en tres pilares:

  • Neutralidad (ya mencionado).
  • Respeto mutuo. Tenemos reglas para no permitir la entrada o para expulsar a aquellos miembros que decidan que su opinión vale más que la del resto, o que se dediquen a quemar la energía y destrozar el entusiasmo de otros. Yo me refiero a esto con amigos como nuestro campo de fuerza.
  • Libertad interna de asociacionismo. Es decir, si tenemos miembros con ideas distintas y queremos integrarnos en la sociedad, y si además estamos creciendo, sería totalmente ilógico presuponer que todos somos amigos del alma (aunque nos llevamos bastante bien, la verdad) del mismo modo que, de la gente que conocemos, no todos nos caen bien. Así pues, si ningún miembro está obligado a hacer nada, menos aun de hacer lo que sea con alguien con quien no quiera. La Asociación Valenciana es como una microsociedad.

En conclusión, la Asociación es un nexo de unión que se dedica a organizar el movimiento, promoverlo, organizar actividades, ofrecer infraestructura, crear lazos, facilitar colaboración y conocimientos, hacer el esperanto cada vez más útil, extendido y real, etc.

 union-pluralidad

Ya para acabar, me gustaría dar de paso una opinión personal: el ser humano es político. Si hay alguien que dice no serlo, o su concepto de política es muy particular o no sabe de lo que está hablando. ¿Un ejemplo? Hace poco, un compañero me dijo que era apolítico. Le dije que eso significaba no ver más allá de sus propias narices y que solo es una excusa para despreocuparse de todo -pero luego sin embargo exigir lo deseado-, y que me explicara qué entiende por política. Pues bien, todavía estoy esperando a que por lo menos lo busque y me lo diga.
Cuando una asociación publica una queja porque un documento europeo está solo en inglés, eso es política. Cuando alguien utiliza el esperanto para difundir una idea, por ejemplo el veganismo, eso es política. Y, como seres humanos, tenemos que aprender a convivir con los demás, porque no hay nada más bonito, natural y progresista.

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