¿Estás pensando en ir de oyente a la universidad? ¿Quieres saber si se puede, y cómo hacerlo? Te cuento los secretos de esta peculiar actividad tras años asistiendo a clases sin estar matriculado en la educación pública en España.

Quiénes hacen esto
Existen diferentes razones que te pueden llevar a dar el paso y convertirte en oyente. He identificado tres perfiles generales con sus respectivas motivaciones:A) Los enfocados: se trata de personas que en este momento están haciendo un grado o bien están seguros de que quieren realizar unos estudios determinados próximamente. Corresponden a estas personas los siguientes supuestos:
- Ya han iniciado sus estudios, pero por circunstancias de la vida, subida de precios o pérdida de beca no pueden seguir pagando las matrículas. Muchos profesores permiten que asistan a clase, hagan los exámenes y les guardan la nota para cuando puedan realizar el pago.
- Por nota no pueden entrar a la carrera que quieren, pero quizá puedan cambiar convalidando en segundo curso, y mientras les gustaría aunque sea ir aprendiendo de las asignaturas que oficialmente no pueden coger.
- Les ha tocado un profesor muy aburrido o tienen incompatibilidad de horarios, por lo que deciden asistir a las clases de otro docente.
- Algunos se lo toman como un método para elegir universidad.
C) Los sedientos: este es el caso de quienes tienen un poco de tiempo libre y mucha curiosidad sobre temas concretos.
Por qué hacerlo
Si eres un enfocado o un dubitante, no creo que resulte necesario ahondar más en el por qué. Sin embargo, me gustaría hablar en favor de los sedientos de conocimiento, grupo al cual pertenezco. Personalmente, veo la universidad como una institución social a la que no tengo especial apego, pero pienso que en todo cesto se pueden encontrar pedacitos de valor.A los 19 años empecé a ir de oyente a diferentes facultades, en distintas universidades e incluso ciudades. Era increíble poder elegir únicamente aquello que me interesaba y con una gran cantidad de oferta en ciencias políticas, traducción, sociología, antropología, etc. Algunas clases me producían tanto placer que se conviertieron rápidamente en mis momentos más esperados de la semana. Soy una persona muy intensa, y lo aplico a lo que hago, por lo que no iba a extrañarme que acabase haciendo asignaturas enteras, incluso la misma con diferentes profesores (el contenido era verdaderamente diferente, casi no había puntos en común). No me importaba la hora, ni los títulos, ni el idioma.
Cuando mencionaba en algún momento en mis círculos de amistades que era oyente universitario, con frecuencia llamaba la atención porque aquello era inusual y aparentemente inútil. Lo siento, hay algo más importante que la titulitis que nos dirige, y la educación formal me produce demasiado aburrimiento (no estar matriculado te da mucha flexibilidad y casi puede convertirse en educación no formal). Definitivamente me quedo con una cita sacada de un sindicato donde impartí clases:
Las cosas más inútiles a veces son las más útiles.En general veía que había buena percepción, aunque algunos se crispaban porque iba sin pagar. A ellos les digo: creo en una educación libre, pública y universal. Por lo tanto, es para mí un deber moral seguir los principios en los que creo.
Pero... ¿Es legal?
Ya tenemos sobre la mesa la famosa pregunta. Para responderla, considero necesario aclarar dos conceptos, uno relacionado con la legalidad y otro con la viabilidad actual.
Empecemos por el plato fuerte: tengo entendido que se trata de una actividad alegal mientras no se explicite su prohibición o permiso. Así que no, no es ilegal ir de oyente a la universidad mientras no exista un reglamento interno que condene esta práctica. Y suena más correcto aun si quien lleva la asignatura te da su consentimiento. Por lo demás, no descarto que pueda estar explícitamente permitido en algunos lugares; de hecho, conozco un caso.
Ahora, para completar la imagen global de este asunto, voy a reconocer en mi argumentación la falacia del mosaico: lo que hacía solo puede funcionar si somos pocos quienes lo hacemos. Pero en cualquier caso, veo muy lejos de la realidad que se empiecen a llenar las aulas de gente no matriculada a causa de este artículo, principalmente porque no se puede pagar para obtener un diploma, así que también tiene sus desventajas considerables. Ir de oyente a la universidad en mi caso era como leer libros que tardaba cientos de horas en consumir.
Miedo a lo desconocido
Posiblemente al igual que tú, tampoco conocía a otros oyentes y busqué información por Internet para encontrar opiniones, sobre todo en relación a los miedos: cómo de fácil sería que me pillaran, qué pasaría si lo hicieran, qué debería decir si me preguntasen, entre otros. Bien, te puedo decir que lo que leí no me sirvió de mucho; prácticamente lo único útil que saqué de esas horas fue que había otra gente que lo había hecho.Respira. Está todo en orden. No necesitas mentir dando un nombre falso, diciendo que estudias en esa universidad o montarte una película con otros detalles. Sé tú mismo, eso es suficiente.
Consejos prácticos
Respeto y puntualidad: ante todo, y con más razón si eres un invitado especial.Presencia: dependiendo del tamaño del aula serás más visible o menos pero, aunque entiendo que puede ponerte nervioso ir a un espacio reducido, no te preocupes. No estás haciendo nada malo. Suele faltar siempre gente, y si hacen falta sillas puede haber pegadas a la pared o bien se puede ir a otra clase a coger una. Todo tan normal.
Registro de asistencia: con el plan Bolonia, en teoría se controla la asistencia con la firma de los estudiantes. En la práctica los profesores no lo hacen. Únicamente uno de mis profesores pasaba lista, y un día contando se dio cuenta de que había uno de más (¡Sorpresa!), así que fui adonde estaba él a decirle que iba de oyente; luego al acabar la clase le expliqué la situación y todo perfecto.
Prácticas: si hay clases prácticas en un aula de ordenadores, obviamente esos días no vayas.
Salir del armario: si un profesor descubre que no estás matriculado, es muy raro que te eche, ¿porque quién no quisiera gente que voluntariamente va a aprender de ti? Ya puedes ir durante un semestre o año entero sin mencionar tu estatus, que es muy poco probable que tengas que irte. Nunca me ha importado el tamaño del aula, el curso (he ido desde primero hasta quinto, con materias obligatorias y optativas) y con algunos profesores era de los alumnos que más participaba en clase.
Se me ocurre que te pueden descubrir si no tienes ni idea del contenido (¡Por eso es mejor ir desde los primeros días!), si no haces los ejercicios de grupo en clase en el supuesto de que se organicen, o si molestas. Actualmente pienso que lo mejor es preguntarle al profesor si puedes estar en sus clases cuando asistes más de una vez.
Recuerdo que, cuando se acercaba la temporada de exámenes, le pregunté a mi profesor de psicología de las organizaciones si podía hacer el examen como el resto de alumnos y que me lo corrigiera. Me respondió que para él yo ya estaba aprobado, que era el único oyente en su carrera que había ido a todas las clases (la gente va como máximo a una o dos), y se ofreció a corregírmelo.
Te cuento otra anécdota: una vez en Castellón un profesor de psicología del consumidor me preguntó si era del Ministerio de Educación haciendo una inspección. Obviamente no lo era, y en caso de serlo no se lo habría dicho, pero me dio mala espina, como si estuviese haciendo algo mal y quisiera ocultarlo.
Compañeros: a los de primer curso les impacta más lo de ir de oyente, a veces diciéndote que no te han encontrado en el listado de alumnos o que no te habían visto antes, pero yo no le daría la menor importancia. Además, si fuera tú aprovecharía para conocer gente, pedir que te agreguen al grupo de WhatsApp de clase y ser uno más. Te aseguro que no querrás que cancelen una clase o cambien el lugar y tú no te enteres, porque a mí me pasó en una ocasión y tuve que ir a una clase casi al azar del mismo grupo para que me metieran en su chat de WhatsApp y no me volviera a suceder.
También puedes complementar el acceso como participante libre, por ejemplo pidiendo a algún compañero que te pase las diapositivas del profesor u otros materiales colgados en el aula virtual. De hecho, ¿Y si te animas a hacer trabajos en grupo?
Edad: si tienes alrededor de veinte años vas a encajar mejor que si tienes cuarenta. De todos modos, es más común con la crisis económica ver a personas de mayor edad, por lo que no es tan grande la impresión como pueda parecer.
Horarios: son públicos, y buscando por el nombre de una facultad o universidad junto con la palabra horarios sueles encontrarlos. Si no, siempre puedes ir in situ a preguntar a los estudiantes, y a veces están puestos en la puerta misma de las aulas. De nuevo, los de primero son más recelosos, así que te recomiendo ir a por los más mayores para ahorrar tiempo. Por otra parte, no temas en preguntar dónde está un aula a otros estudiantes o en secretaría (ey, que la gente no muerde).
Servicios adicionales: puedes aprovechar la biblioteca para estudiar o leer un rato excepto en temporada de exámenes, ver si hay actividades interesantes en el tablón de anuncios, con la ayuda de un compañero hacer uso del servicio de préstamo de libros, o pedirle a alguien que conozcas sus datos para tener Wi-Fi en toda Europa. Por ejemplo, hace dos años estaba en una universidad de Eslovaquia y tenía acceso a Internet gracias a la clave de EDUROAM de una amiga.
Conclusiones
Sin importar si vives en Valencia, si quieres ir una universidad en Barcelona (UAB, UB...), en Madrid (complutense...), en Sevilla o en otra ciudad, estés estudiando o no, ir de oyente es enriquecedor, y es posible en los grados de la educación pública.Puede que al principio te sientes a última fila y hables poco, pero con el tiempo irás cogiendo confianza y posiblemente avanzando en el orden de pupitres. Lo importante es no perder la oportunidad de aprender de alguna asignatura interesante solo porque una determinada carrera en sí te parezca poco atractiva. Aprovecha para preguntar a los que estén en la universidad a qué merece la pena asistir o qué profesores son muy buenos.
La parte mala: los diplomas. Si para ti son muy importantes, te invito a descubrir los llamados grados abiertos, que poco a poco van contando con mayor disponibilidad. Eso sí, necesitarás una muy buena nota, una cartera llena de billetes o ambos. Una alternativa es por ejemplo aprender alemán y estudiar en Alemania, donde su sistema educativo da bastante libertad para hacer un grado de dos titulaciones a tu elección.
¿Has conocido a otros oyentes o tienes alguna duda? Házmelo saber en los comentarios :)


Comments
Have any questions or got anything to share?
Message me on or